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Episodio #3 del Pódcast Quimobásicos: «Aire Acondicionado Automotriz: 65 Años de Evolución, Tecnología y Confianza»

🎧Sintoniza ahora mismo el 3er Episodio y »Hablemos de refrigeración con Quimobásicos«

Bienvenidos a un nuevo episodio de nuestro Podcast dedicado a la industria HVACR: «Hablemos de Refrigeración con Quimobásicos».

Hoy hablaremos de algo que millones de personas utilizan todos los días pero que pocas veces conocen a profundidad: el aire acondicionado del automóvil. Es por ello que este Tercer Capítulo lleva por Título: «Aire Acondicionado Automotriz: 65 Años de Evolución en Evolución, Tecnología y Confianza«.

Te invitamos a recorrer con nosotros más de seis décadas de evolución tecnológica, desde los primeros refrigerantes utilizados en los automóviles hasta la llegada del R-1234yf, el refrigerante que hoy se ha convertido en el nuevo estándar global.

Tercer Capítulo del Podcast de Quimobásicos:

Si aún no has escuchado el Pódcast de Quimobásicos🎙️¡No te lo puedes perder!

🎧Sintoniza ahora mismo el 3er Episodio y »Hablemos de refrigeración con Quimobásicos«

El día de hoy se publicó el tercer Episodio del Podcast «Hablando de Refrigeración con Quimobásicos», en esta ocasión el tema fué: ‘AIRE ACONDICIONADO AUTOMOTRIZ: 65 AÑOS DE EVOLUCIÓN, TECNOLOGÍA Y CONFIANZA‘; nuestros panelistas conversaron sobre las distintas eras por las que hemos transcurrido desde el R-12, pasando por el R-134a hasta llegar al R-1234yf.

En resumen, durante esta charla intentamos conectar tres dimensiones que pocas veces se explican juntas:

  1. La evolución tecnológica de los refrigerantes.
  2. Los estándares de calidad de la industria automotriz OEM.
  3. La realidad cotidiana del taller y del técnico automotriz.

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Solstice® yf (R-1234yf): la última generación de refrigerantes que ya llegó a México

Cuando un cliente entra al taller con una camioneta o sedán recién comprado y el técnico conecta su máquina de recuperación, algo distinto sucede en los modelos más nuevos: el sistema de aire acondicionado ya no usa R-134a. Usa Solstice® yf (R-1234yf), un refrigerante de cuarta generación que representa, sin exagerar, el cambio más importante en climatización automotriz desde que el R-12 desapareció de los catálogos hace más de dos décadas.

Este artículo explicamos qué es, por qué existe, qué significa para ti como técnico y para el dueño del vehículo, y —algo que se presta a mucha confusión— por qué no es, ni debe tratarse como, un sustituto de retrofit de R134a.

Pero vale la pena desglosarlo con precisión técnica:


Un poco de historia: de R-12 a R-134a, y de R-134a a R-1234yf

Para entender el peso de este cambio hay que ver la línea completa de evolución:

R-12 (CFC): dominó la climatización automotriz desde los años 30 hasta principios de los 90. Funcionaba excelente, pero contenía cloro, y ese cloro destruía la capa de ozono estratosférico. El Protocolo de Montreal (1987) lo sentenció a desaparecer.

R-134a (HFC): llegó como el reemplazo «verde» de su época. Es un hidrofluorocarbono que sustituyó al R-12, un clorofluorocarbono que dañaba la capa de ozono. No tiene cloro, así que el ozono quedó a salvo. Pero tenía un problema que en los 90 no preocupaba a casi nadie: un GWP (potencial de calentamiento global) muy alto. Su GWP es de 1,430, considerado un potencial de calentamiento global alto. Durante más de veinte años fue el estándar mundial, y en México sigue siendo, por mucho, la opción número uno para mantenimiento y servicio en flotas actuales que circulan hoy.

R-1234yf (HFO): la respuesta a la pregunta «¿y ahora qué hacemos con el calentamiento global?». Es un hidrofluoroolefina, cuarta generación de fluidos refrigerantes, diseñado para cumplir con la directiva europea de Aire Acondicionado Móvil como sustituto del R-134a, aprobado en 2008 con el objetivo de reducir el potencial de calentamiento atmosférico. El salto en números es brutal: su GWP es de 4, prácticamente neutro respecto al calentamiento global, 350 veces menor que el R-134a.

Tres generaciones, tres prioridades distintas: el R-12 priorizó el desempeño, el R-134a corrigió el daño al ozono, y el R-1234yf ataca directamente el calentamiento global sin sacrificar el rendimiento que el usuario espera de su clima.


¿Por qué el R-1234yf no es opcional para los fabricantes?

Esto no fue una decisión de marketing verde. Fue regulación. La Unión Europea estableció que a partir del 1 de enero de 2017 todos los vehículos nuevos debían utilizar el refrigerante R-1234yf, como parte de la directiva 2006/40/CE que exige climas con GWP inferior a 150. Esta norma aplica a todas las plataformas de automóviles nuevos que se vendan en el continente europeo.

Y como la industria automotriz es global, ese estándar se exportó: General Motors planeó cambiar todos sus modelos nuevos al refrigerante para 2018, Chrysler anunció su transición, y fabricantes japoneses como Honda y Subaru comenzaron a introducirlo desde sus modelos 2017. En paralelo, la normativa estadounidense (EPA SNAP) empujó el mismo camino. El resultado, aterrizado a México: si tu vehículo es de los últimos años y viene de una armadora con presencia global, muy probablemente ya trae R-1234yf de fábrica, sin que el comprador siquiera lo note al firmar el contrato.

En México, esta transición ya está en marcha de forma concreta. El refrigerante se distribuye en las armadoras más importantes del país bajo la marca Solstice 1234yf®, comercializado por Quimobásicos, resultado del joint-venture entre Honeywell y Grupo Cydsa. No es una tecnología lejana ni de «primer mundo únicamente»: ya está en las líneas de ensamble nacionales..


Lo técnico: por qué NO es un sustituto de retrofit

Aquí está el punto que todo técnico necesita tener clarísimo, y que todo dueño de vehículo debería entender aunque sea en términos simples: el R-1234yf no se puede cargar en un sistema diseñado para R-134a, ni viceversa. No es una cuestión de preferencia, es una cuestión de diseño de ingeniería y de ley.

Las razones técnicas concretas:

  • Clasificación de seguridad distinta. El R-1234yf es ligeramente inflamable, mientras que el R-134a no lo es, por lo que el sistema eléctrico del aire acondicionado debe contar con una aprobación diferente y no se puede utilizar el mismo equipo de servicio que con el R-134a.
  • Presión y temperatura de operación diferentes. El R-1234yf funciona a temperaturas y presión más altas que el R-134a, lo que obliga a condensadores, mangueras y sellos diseñados específicamente para soportar esas condiciones.
  • Calibración del sistema de expansión. Cambiar de un refrigerante a otro puede requerir modificaciones en componentes específicos como el compresor o el condensador, además de actualizaciones en el software de control del vehículo. El ajuste de la válvula de expansión es distinto entre ambos refrigerantes, y muchos sistemas R-1234yf usan un intercambiador de calor interno (IHX) que no es común en sistemas R-134a, lo que cambia por completo el comportamiento térmico del circuito si se intercambian los gases.
  • Lubricante. Aunque ambos suelen usar aceite poliéster (POE), hay diferencias de calidad y especificación entre ellos, así que cambiar el refrigerante sin cambiar el aceite arriesga que este no retorne correctamente al compresor.
  • Conectores físicamente distintos. Los vehículos con R-1234yf tienen conexiones de servicio diferentes a los de R-134a, precisamente para evitar la contaminación cruzada entre ambos refrigerantes. Por diseño, ni siquiera es sencillo cometer el error.

La conclusión técnica es clara: los sistemas diseñados para trabajar con R-1234yf no deben ser rediseñados ni se deben hacer reemplazos por otro fluido refrigerante, incluyendo el R-134a. El R-1234yf es, por naturaleza, una solución de diseño de fábrica integral — refrigerante, compresor, condensador, válvulas, sellos, software de control y conectores trabajando como un sistema pensado desde cero para ese gas. No es un «drop-in» ni un retrofit como sí lo son ciertos sustitutos de R-22 en refrigeración estacionaria (R-422D). Aquí la lógica es distinta: el vehículo nace con el sistema correcto, o no lo tiene.


Lo que esto significa para el técnico de A/C automotriz

Para el profesional del ramo, esta transición no es una amenaza, es una evolución de su oficio:

  1. Nuevas certificaciones y equipo. Recargar R-1234yf requiere máquinas de recuperación/recarga homologadas específicamente para gas ligeramente inflamable (clasificación A2L), y en muchos países, certificación del técnico. No es el mismo manómetro ni la misma estación que se usaba con R-134a.
  2. Diagnóstico más sofisticado. Con el IHX integrado y las calibraciones de válvula distintas, el técnico que entienda a fondo cómo opera el sistema —y no solo «cargue gas»— se vuelve más valioso. Cargar mal, o intentar topear con el refrigerante equivocado, genera fallas de enfriamiento difíciles de diagnosticar si no se conoce la diferencia.
  3. Identificación correcta es crítica. Antes de tocar cualquier sistema, confirmar en la etiqueta bajo el cofre o en el manual qué refrigerante usa el vehículo deja de ser un buen hábito y se convierte en un paso obligatorio de seguridad y de cumplimiento normativo.
  4. Oportunidad de negocio. Esta dualidad —millones de vehículos que aún usan R-134a, junto con plataformas nuevas que requieren R-1234yf— abre oportunidades tanto para distribuidores como para talleres que se preparan para atender ambos mundos. El taller que invierte en el equipo y la capacitación adecuada capta un segmento de mercado premium que apenas está creciendo en México.

Lo que esto significa para el dueño del vehículo

Para el usuario final, el mensaje aterrizado es sencillo:

  • No es algo que tenga que decidir o instalar. Si su vehículo es relativamente nuevo, probablemente ya viene con R-1234yf de fábrica. No hay nada que «actualizar» ni que pedir al concesionario.
  • El servicio de A/C puede costar distinto. Por ser un refrigerante de tecnología más reciente y producción concentrada en pocos fabricantes, una recarga de R-1234yf normalmente es más cara que una de R-134a. Eso no significa que el taller esté cobrando de más: es el costo real del refrigerante y del equipo certificado necesario para manipularlo.
  • No es intercambiable, y eso es bueno para su vehículo. Un taller serio nunca debería ofrecer «cargar lo que tengas más barato» en un sistema R-1234yf. Hacerlo dañaría el sistema, anularía garantías y —en la práctica— sería ilegal.
  • Su clima es, literalmente, más amigable con el planeta. Cada vez que se recarga o da servicio a un sistema R-1234yf, el impacto climático de cualquier fuga es mínimo comparado con generaciones anteriores.

El trasfondo ambiental: por qué importa

El cambio de R-134a a R-1234yf no es cosmético. Las fugas de refrigerante en sistemas automotrices son comunes —por desgaste de sellos, golpes, mantenimiento deficiente— y durante décadas, cada fuga de R-134a equivalía, en términos de impacto climático, a liberar más de 1,400 veces su peso en CO₂ equivalente. Con un GWP de prácticamente 4, esa misma fuga en un sistema R-1234yf representa una fracción insignificante de ese daño.

Para un país como México, donde el parque vehicular crece y la flota de transporte de carga y pasajeros es enorme, la adopción gradual de este refrigerante —empujada por la integración de la industria automotriz nacional a las cadenas globales— representa una reducción acumulada de emisiones de gases de efecto invernadero que, aunque invisible para el usuario promedio, es real y medible a escala de industria.

El Solstice® yf (R-1234yf) no es una moda ni una imposición burocrática sin sentido: es la culminación lógica de un camino que empezó con el R-12, pasó por el R-134a, y hoy llega a un punto donde el rendimiento ya no se sacrifica por el cuidado ambiental. Para el técnico, representa una oportunidad de especialización y valor agregado. Para el dueño del vehículo, representa tranquilidad de que su climatización es responsable con el planeta sin que él tenga que hacer nada distinto. Y para la industria en México, representa la confirmación de que el país ya forma parte activa de la transición global hacia refrigerantes de bajo impacto climático — no como espectador, sino como mercado y como base de producción.

La regla de oro que debe quedar clara, siempre: si el vehículo vino de fábrica con R-1234yf, ese es el único refrigerante correcto para su sistema. No hay retrofit, no hay sustituto, no hay atajo.

Gracias por leernos, si llegaras a tener dudas o preguntas relacionadas a esta publicación, escríbenos directamente a quimobasicos@cydsa.com o comenta en la sección correspondiente en este blog.

También te invitamos a sintonizar el podcast de Quimobásicos:

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🎧Sintoniza ahora el 2° Episodio y »Hablemos de refrigeración con Quimobásicos«

Hace unos días publicamos el segundo Episodio del Podcast «Hablando de Refrigeración con Quimobásicos», en esta ocasión el tema del día fué: ‘Del discurso a la operación: cómo ejecutar la transición de Gases Refrigerantes‘; nuestros panelistas conversaron sobre situaciones que suceden o pudieran suceder al técnico al interactuar con refrigerantes de nueva generación como los A2L o algunos naturales con ciertos grados de inflamabilidad.

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Episodio 2 Del Discurso a la Operación: Como ejecutar la transición de Refrigerantes

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¿Cómo saber cuándo un capacitor de arranque está en mal estado?

Quimobasicos-Post-Blog-180424

El capacitor de arranque es un dispositivo eléctrico esencial para el motor de muchos aparatos de aire acondicionado. Su función principal es dar impulso extra al motor y lograr que éste comience a funcionar.

Para tener una idea más completa de cómo funciona y su mantenimiento, te presentamos una guía útil de consejos que puedes seguir para comprobar si tu capacitor trabaja adecuadamente o debes remplazarlo.

El proceso es muy sencillo, para ello requerirás las siguientes herramientas:

  • Desarmador
  • Un medidor de Volts-Ohms analógico o digital.

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No olvides que es necesario seguir las medidas de seguridad pertinentes, como usar anteojos de seguridad y ser cuidadoso al trabajar con piezas que involucren electricidad.

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INSTRUCCIONES:

1. Desenergiza el equipo desconectando todos los cables de electricidad que estén alimentando al motor. Para esto deberás retirar los dos tornillos de la pieza que cubre el capacitor de arranque (si los tiene). Ahora toca las dos terminales de metal del capacitor de arranque al mismo tiempo con un destornillador de mango aislado. Con esto te asegurarás de que el capacitor no haya quedado cargado.

Picture12. Ajusta el medidor analógico a Ohms y conecta las dos extensiones del medidor juntas, y  posteriormente coloca en cero el medidor moviendo la rueda.

3. Toca con la extensión positiva la terminal de metal negativa del condensador y con la extensión negativa el positivo. Observarás que la aguja del medidor reacciona. Un condensador en buen estado supera el metro y luego marca resistencia infinita. Si el condensador se encuentra en malas condiciones se quedará en el lado opuesto y no producirá una lectura infinita.

4. Por último tienes que verificar si hay signos de desgaste físico como protuberancias o manchas de aceite. Si es necesario, deberás reemplazarlo.

Si tienes comentarios al respecto de la publicación o si te parece útil te agradecemos que nos comentes en este tu Blog, en nuestra página de Facebook o en la cuenta de Twitter que en Quimobásicos ponemos a tu disposición para comunicación directa, también puedes consultar con el Distribuidor Oficial más cercano a ti dando clic aquí.

¿Tienes dudas adicionales y que no hayamos resuelto en este artículo? Por favor deja un comentario con la duda al final de la publicación. En Quimobásicos nos interesa mucho saber tu opinión sobre nuestras publicaciones, ya que con ello nos ayudas a mejorar continuamente. No dudes en dejarnos tu comentario, crítica o sugerencia que tengas sobre la empresa, los productos Genetron o sobre nuestros contenidos.

¿Cómo puede Quimobásicos ayudar a qué no se destruya la capa de ozono con sus productos?

32La capa de ozono es la capa superficial que protege a la tierra de la radiación producida por los rayos ultravioleta (UVB) que emite el sol, actuando como un filtro, está compuesta por moléculas de ozono esparcidas en la estratosfera a una altura de 50 km. a nivel del mar (Ilustración 1. Capa de Ozono).

Ilustración 1. Capa de Ozono

En los últimos años esta capa se ha visto reducida considerablemente, debido en parte importante a la emisión de gases contaminantes usados por el hombre (Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono o SAOs), produciendo la disminución de la concentración de ozono en la atmósfera terrestre. A éste fenómeno se lo llama comúnmente “agujero de ozono”, y es un fenómeno el cual se halla afectando gravemente la salud de los seres humanos, todos los seres vivos del planeta y el medio ambiente.

En los años 70, científicos descubrieron que las SAOs (Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono) liberadas por el hombre en la atmósfera, dañan gravemente la capa de ozono, disminuyendo la concentración de ozono de la Antártida en aproximadamente un 70 % entre los años 70 y 90 comparada con su nivel de concentración normal de años previos.

Esto es producto de que la liberación de estas sustancias rompe el débil equilibrio entre la producción natural de moléculas de ozono y su descomposición, eliminando más rápidamente las mismas de lo que son capaces de reproducirse.

Diferencia entre agujero de ozono y cambio climático.

La reducción de ozono en la atmósfera o agujero de ozono, no es lo mismo que cambio climático o calentamiento global. Este último es producido por la emisión de gases de efecto invernadero que atrapan el calor emanado por la tierra en la atmósfera e impidiendo que se diluya, lo que hace que la atmósfera aumente su temperatura.

Ilustración 2. El efecto invernadero

Los gases que producen el efecto invernadero son el dióxido de carbono, el metano, CFCs, HCFCs y halones. El efecto invernadero de éstos gases se mide en PCG (Potencial de Calentamiento Global de la Atmósfera), que es la contribución de cada uno de éstos gases en el efecto invernadero, relativa la del dióxido de carbono cuyo PCG es de 1.

Los efectos del calentamiento global producen un impacto que incluye, aumento en el nivel del mar, efectos impredecibles en los ecosistemas y aumento en los desastres naturales. Algunas SAO también contribuyen a aumentar el efecto invernadero (Ilustración 2. Efecto Invernadero).

¿Qué es una sustancia que agota la capa de ozono?

En el marco del Protocolo de Montreal, se identificó un número de sustancias que agotan la capa de ozono (SAOs), desde ese momento se ha tratado de controlar la producción y emisión de las mismas.

Las SAOs tienen un enorme poder destructivo ya que algunas de ellas pueden permanecer en el ambiente entre 100 y 400 años. Estas reaccionan con las moléculas de ozono en una reacción en fotoquímica en cadena, una vez que destruye una molécula de ozono está lista para destruir más, por consiguiente puede destruir miles de moléculas de ozono.

Las SAO incluyen básicamente, hidrocarburos, clorinados, fluorinados y brominados entre ellas:

  • Clorofluorocarbonos (CFC)
  • Hidroclorofluorocarbonos (HCFC)
  • Halones
  • Hidrobromofluorocarbonos (HBFC)
  • Bromoclorometano
  • Metilcloroformo
  • Tetracloruro de carbono, y
  • Bromuro de metilo

La capacidad que estas sustancias químicas tienen para agotar la capa de ozono es medida por el PAO (Potencial de Agotamiento del Ozono). En esta escala a cada sustancia se le asigna un PAO relativo al CFC-11, cuyo PAO por definición tiene el valor 1.

Las SAOs se liberan a la atmósfera de las siguientes maneras:

  • Uso común de solventes de limpieza, equipos para combatir el fuego, pinturas y aerosoles.
  • Despresurización y fuga durante el mantenimiento de los sistemas de refrigeración y aire acondicionado.
  • Uso del bromuro de metilo en la fumigación del suelo.
  • Eliminación de productos y equipos como espumas y refrigeradores.
  • Circuitos de refrigeración que presentan fugas.

Las SAOs una vez liberadas alcanzarán la atmósfera, diluyéndose en el aire y pudiendo alcanzar la estratósfera debido a su larga vida, afectando de esta manera la capa de ozono.

Los avances tecnológicos de avanzada permiten que Quimobásicos participe en el mercado Mexicano con productos de última generación que contribuyen a la conservación y correcto desarrollo de la vida en el planeta con índices prácticamente nulos de PAO y PCG, entre stos productos de última generación pueden contabilizarse al Nuevo Agente de Limpieza Eco FLush HFO-1233zd y al refrigerante de uso automotriz Solstice HFO-1234yf (Ilustración 3).

Ilustración 3. Productos de última Generación Quimobásicos Eco FLush HFO-1233zd y Solstice HFO-1234yf

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¿Cómo puede Quimobásicos ayudar a qué no se destruya la capa de ozono con sus productos?»

32La capa de ozono es la capa superficial que protege a la tierra de la radiación producida por los rayos ultravioleta (UVB) que emite el sol, actuando como un filtro, está compuesta por moléculas de ozono esparcidas en la estratosfera a una altura de 50 km. a nivel del mar (Ilustración 1. Capa de Ozono).

Ilustración 1. Capa de Ozono

En los últimos años esta capa se ha visto reducida considerablemente, debido en parte importante a la emisión de gases contaminantes usados por el hombre (Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono o SAOs), produciendo la disminución de la concentración de ozono en la atmósfera terrestre. A éste fenómeno se lo llama comúnmente “agujero de ozono”, y es un fenómeno el cual se halla afectando gravemente la salud de los seres humanos, todos los seres vivos del planeta y el medio ambiente.

En los años 70, científicos descubrieron que las SAOs (Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono) liberadas por el hombre en la atmósfera, dañan gravemente la capa de ozono, disminuyendo la concentración de ozono de la Antártida en aproximadamente un 70 % entre los años 70 y 90 comparada con su nivel de concentración normal de años previos.

Esto es producto de que la liberación de estas sustancias rompe el débil equilibrio entre la producción natural de moléculas de ozono y su descomposición, eliminando más rápidamente las mismas de lo que son capaces de reproducirse.

Diferencia entre agujero de ozono y cambio climático.

La reducción de ozono en la atmósfera o agujero de ozono, no es lo mismo que cambio climático o calentamiento global. Este último es producido por la emisión de gases de efecto invernadero que atrapan el calor emanado por la tierra en la atmósfera e impidiendo que se diluya, lo que hace que la atmósfera aumente su temperatura.

Ilustración 2. El efecto invernadero

Los gases que producen el efecto invernadero son el dióxido de carbono, el metano, CFCs, HCFCs y halones. El efecto invernadero de éstos gases se mide en PCG (Potencial de Calentamiento Global de la Atmósfera), que es la contribución de cada uno de éstos gases en el efecto invernadero, relativa la del dióxido de carbono cuyo PCG es de 1.

Los efectos del calentamiento global producen un impacto que incluye, aumento en el nivel del mar, efectos impredecibles en los ecosistemas y aumento en los desastres naturales. Algunas SAO también contribuyen a aumentar el efecto invernadero (Ilustración 2. Efecto Invernadero).

¿Qué es una sustancia que agota la capa de ozono?

En el marco del Protocolo de Montreal, se identificó un número de sustancias que agotan la capa de ozono (SAOs), desde ese momento se ha tratado de controlar la producción y emisión de las mismas.

Las SAOs tienen un enorme poder destructivo ya que algunas de ellas pueden permanecer en el ambiente entre 100 y 400 años. Estas reaccionan con las moléculas de ozono en una reacción en fotoquímica en cadena, una vez que destruye una molécula de ozono está lista para destruir más, por consiguiente puede destruir miles de moléculas de ozono.

Las SAO incluyen básicamente, hidrocarburos, clorinados, fluorinados y brominados entre ellas:

  • Clorofluorocarbonos (CFC)
  • Hidroclorofluorocarbonos (HCFC)
  • Halones
  • Hidrobromofluorocarbonos (HBFC)
  • Bromoclorometano
  • Metilcloroformo
  • Tetracloruro de carbono, y
  • Bromuro de metilo

La capacidad que estas sustancias químicas tienen para agotar la capa de ozono es medida por el PAO (Potencial de Agotamiento del Ozono). En esta escala a cada sustancia se le asigna un PAO relativo al CFC-11, cuyo PAO por definición tiene el valor 1.

Las SAOs se liberan a la atmósfera de las siguientes maneras:

  • Uso común de solventes de limpieza, equipos para combatir el fuego, pinturas y aerosoles.
  • Despresurización y fuga durante el mantenimiento de los sistemas de refrigeración y aire acondicionado.
  • Uso del bromuro de metilo en la fumigación del suelo.
  • Eliminación de productos y equipos como espumas y refrigeradores.
  • Circuitos de refrigeración que presentan fugas.

Las SAOs una vez liberadas alcanzarán la atmósfera, diluyéndose en el aire y pudiendo alcanzar la estratósfera debido a su larga vida, afectando de esta manera la capa de ozono.

Los avances tecnológicos de avanzada permiten que Quimobásicos participe en el mercado Mexicano con productos de última generación que contribuyen a la conservación y correcto desarrollo de la vida en el planeta con índices prácticamente nulos de PAO y PCG, entre stos productos de última generación pueden contabilizarse al Nuevo Agente de Limpieza Eco FLush HFO-1233zd y al refrigerante de uso automotriz Solstice HFO-1234yf (Ilustración 3).

Ilustración 3. Productos de última Generación Quimobásicos Eco FLush HFO-1233zd y Solstice HFO-1234yf

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