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Episodio #3 del Pódcast Quimobásicos: «Aire Acondicionado Automotriz: 65 Años de Evolución, Tecnología y Confianza»

🎧Sintoniza ahora mismo el 3er Episodio y »Hablemos de refrigeración con Quimobásicos«
Bienvenidos a un nuevo episodio de nuestro Podcast dedicado a la industria HVACR: «Hablemos de Refrigeración con Quimobásicos».
Hoy hablaremos de algo que millones de personas utilizan todos los días pero que pocas veces conocen a profundidad: el aire acondicionado del automóvil. Es por ello que este Tercer Capítulo lleva por Título: «Aire Acondicionado Automotriz: 65 Años de Evolución en Evolución, Tecnología y Confianza«.
Te invitamos a recorrer con nosotros más de seis décadas de evolución tecnológica, desde los primeros refrigerantes utilizados en los automóviles hasta la llegada del R-1234yf, el refrigerante que hoy se ha convertido en el nuevo estándar global.
Tercer Capítulo del Podcast de Quimobásicos:

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🎧Sintoniza ahora mismo el 3er Episodio y »Hablemos de refrigeración con Quimobásicos«
El día de hoy se publicó el tercer Episodio del Podcast «Hablando de Refrigeración con Quimobásicos», en esta ocasión el tema fué: ‘AIRE ACONDICIONADO AUTOMOTRIZ: 65 AÑOS DE EVOLUCIÓN, TECNOLOGÍA Y CONFIANZA‘; nuestros panelistas conversaron sobre las distintas eras por las que hemos transcurrido desde el R-12, pasando por el R-134a hasta llegar al R-1234yf.
En resumen, durante esta charla intentamos conectar tres dimensiones que pocas veces se explican juntas:
- La evolución tecnológica de los refrigerantes.
- Los estándares de calidad de la industria automotriz OEM.
- La realidad cotidiana del taller y del técnico automotriz.
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Solstice® yf (R-1234yf): la última generación de refrigerantes que ya llegó a México
Cuando un cliente entra al taller con una camioneta o sedán recién comprado y el técnico conecta su máquina de recuperación, algo distinto sucede en los modelos más nuevos: el sistema de aire acondicionado ya no usa R-134a. Usa Solstice® yf (R-1234yf), un refrigerante de cuarta generación que representa, sin exagerar, el cambio más importante en climatización automotriz desde que el R-12 desapareció de los catálogos hace más de dos décadas.
Este artículo explicamos qué es, por qué existe, qué significa para ti como técnico y para el dueño del vehículo, y —algo que se presta a mucha confusión— por qué no es, ni debe tratarse como, un sustituto de retrofit de R134a.

Pero vale la pena desglosarlo con precisión técnica:
Un poco de historia: de R-12 a R-134a, y de R-134a a R-1234yf
Para entender el peso de este cambio hay que ver la línea completa de evolución:
R-12 (CFC): dominó la climatización automotriz desde los años 30 hasta principios de los 90. Funcionaba excelente, pero contenía cloro, y ese cloro destruía la capa de ozono estratosférico. El Protocolo de Montreal (1987) lo sentenció a desaparecer.
R-134a (HFC): llegó como el reemplazo «verde» de su época. Es un hidrofluorocarbono que sustituyó al R-12, un clorofluorocarbono que dañaba la capa de ozono. No tiene cloro, así que el ozono quedó a salvo. Pero tenía un problema que en los 90 no preocupaba a casi nadie: un GWP (potencial de calentamiento global) muy alto. Su GWP es de 1,430, considerado un potencial de calentamiento global alto. Durante más de veinte años fue el estándar mundial, y en México sigue siendo, por mucho, la opción número uno para mantenimiento y servicio en flotas actuales que circulan hoy.
R-1234yf (HFO): la respuesta a la pregunta «¿y ahora qué hacemos con el calentamiento global?». Es un hidrofluoroolefina, cuarta generación de fluidos refrigerantes, diseñado para cumplir con la directiva europea de Aire Acondicionado Móvil como sustituto del R-134a, aprobado en 2008 con el objetivo de reducir el potencial de calentamiento atmosférico. El salto en números es brutal: su GWP es de 4, prácticamente neutro respecto al calentamiento global, 350 veces menor que el R-134a.
Tres generaciones, tres prioridades distintas: el R-12 priorizó el desempeño, el R-134a corrigió el daño al ozono, y el R-1234yf ataca directamente el calentamiento global sin sacrificar el rendimiento que el usuario espera de su clima.
¿Por qué el R-1234yf no es opcional para los fabricantes?
Esto no fue una decisión de marketing verde. Fue regulación. La Unión Europea estableció que a partir del 1 de enero de 2017 todos los vehículos nuevos debían utilizar el refrigerante R-1234yf, como parte de la directiva 2006/40/CE que exige climas con GWP inferior a 150. Esta norma aplica a todas las plataformas de automóviles nuevos que se vendan en el continente europeo.
Y como la industria automotriz es global, ese estándar se exportó: General Motors planeó cambiar todos sus modelos nuevos al refrigerante para 2018, Chrysler anunció su transición, y fabricantes japoneses como Honda y Subaru comenzaron a introducirlo desde sus modelos 2017. En paralelo, la normativa estadounidense (EPA SNAP) empujó el mismo camino. El resultado, aterrizado a México: si tu vehículo es de los últimos años y viene de una armadora con presencia global, muy probablemente ya trae R-1234yf de fábrica, sin que el comprador siquiera lo note al firmar el contrato.
En México, esta transición ya está en marcha de forma concreta. El refrigerante se distribuye en las armadoras más importantes del país bajo la marca Solstice 1234yf®, comercializado por Quimobásicos, resultado del joint-venture entre Honeywell y Grupo Cydsa. No es una tecnología lejana ni de «primer mundo únicamente»: ya está en las líneas de ensamble nacionales..
Lo técnico: por qué NO es un sustituto de retrofit
Aquí está el punto que todo técnico necesita tener clarísimo, y que todo dueño de vehículo debería entender aunque sea en términos simples: el R-1234yf no se puede cargar en un sistema diseñado para R-134a, ni viceversa. No es una cuestión de preferencia, es una cuestión de diseño de ingeniería y de ley.
Las razones técnicas concretas:
- Clasificación de seguridad distinta. El R-1234yf es ligeramente inflamable, mientras que el R-134a no lo es, por lo que el sistema eléctrico del aire acondicionado debe contar con una aprobación diferente y no se puede utilizar el mismo equipo de servicio que con el R-134a.
- Presión y temperatura de operación diferentes. El R-1234yf funciona a temperaturas y presión más altas que el R-134a, lo que obliga a condensadores, mangueras y sellos diseñados específicamente para soportar esas condiciones.
- Calibración del sistema de expansión. Cambiar de un refrigerante a otro puede requerir modificaciones en componentes específicos como el compresor o el condensador, además de actualizaciones en el software de control del vehículo. El ajuste de la válvula de expansión es distinto entre ambos refrigerantes, y muchos sistemas R-1234yf usan un intercambiador de calor interno (IHX) que no es común en sistemas R-134a, lo que cambia por completo el comportamiento térmico del circuito si se intercambian los gases.
- Lubricante. Aunque ambos suelen usar aceite poliéster (POE), hay diferencias de calidad y especificación entre ellos, así que cambiar el refrigerante sin cambiar el aceite arriesga que este no retorne correctamente al compresor.
- Conectores físicamente distintos. Los vehículos con R-1234yf tienen conexiones de servicio diferentes a los de R-134a, precisamente para evitar la contaminación cruzada entre ambos refrigerantes. Por diseño, ni siquiera es sencillo cometer el error.
La conclusión técnica es clara: los sistemas diseñados para trabajar con R-1234yf no deben ser rediseñados ni se deben hacer reemplazos por otro fluido refrigerante, incluyendo el R-134a. El R-1234yf es, por naturaleza, una solución de diseño de fábrica integral — refrigerante, compresor, condensador, válvulas, sellos, software de control y conectores trabajando como un sistema pensado desde cero para ese gas. No es un «drop-in» ni un retrofit como sí lo son ciertos sustitutos de R-22 en refrigeración estacionaria (R-422D). Aquí la lógica es distinta: el vehículo nace con el sistema correcto, o no lo tiene.
Lo que esto significa para el técnico de A/C automotriz
Para el profesional del ramo, esta transición no es una amenaza, es una evolución de su oficio:
- Nuevas certificaciones y equipo. Recargar R-1234yf requiere máquinas de recuperación/recarga homologadas específicamente para gas ligeramente inflamable (clasificación A2L), y en muchos países, certificación del técnico. No es el mismo manómetro ni la misma estación que se usaba con R-134a.
- Diagnóstico más sofisticado. Con el IHX integrado y las calibraciones de válvula distintas, el técnico que entienda a fondo cómo opera el sistema —y no solo «cargue gas»— se vuelve más valioso. Cargar mal, o intentar topear con el refrigerante equivocado, genera fallas de enfriamiento difíciles de diagnosticar si no se conoce la diferencia.
- Identificación correcta es crítica. Antes de tocar cualquier sistema, confirmar en la etiqueta bajo el cofre o en el manual qué refrigerante usa el vehículo deja de ser un buen hábito y se convierte en un paso obligatorio de seguridad y de cumplimiento normativo.
- Oportunidad de negocio. Esta dualidad —millones de vehículos que aún usan R-134a, junto con plataformas nuevas que requieren R-1234yf— abre oportunidades tanto para distribuidores como para talleres que se preparan para atender ambos mundos. El taller que invierte en el equipo y la capacitación adecuada capta un segmento de mercado premium que apenas está creciendo en México.
Lo que esto significa para el dueño del vehículo
Para el usuario final, el mensaje aterrizado es sencillo:
- No es algo que tenga que decidir o instalar. Si su vehículo es relativamente nuevo, probablemente ya viene con R-1234yf de fábrica. No hay nada que «actualizar» ni que pedir al concesionario.
- El servicio de A/C puede costar distinto. Por ser un refrigerante de tecnología más reciente y producción concentrada en pocos fabricantes, una recarga de R-1234yf normalmente es más cara que una de R-134a. Eso no significa que el taller esté cobrando de más: es el costo real del refrigerante y del equipo certificado necesario para manipularlo.
- No es intercambiable, y eso es bueno para su vehículo. Un taller serio nunca debería ofrecer «cargar lo que tengas más barato» en un sistema R-1234yf. Hacerlo dañaría el sistema, anularía garantías y —en la práctica— sería ilegal.
- Su clima es, literalmente, más amigable con el planeta. Cada vez que se recarga o da servicio a un sistema R-1234yf, el impacto climático de cualquier fuga es mínimo comparado con generaciones anteriores.
El trasfondo ambiental: por qué importa
El cambio de R-134a a R-1234yf no es cosmético. Las fugas de refrigerante en sistemas automotrices son comunes —por desgaste de sellos, golpes, mantenimiento deficiente— y durante décadas, cada fuga de R-134a equivalía, en términos de impacto climático, a liberar más de 1,400 veces su peso en CO₂ equivalente. Con un GWP de prácticamente 4, esa misma fuga en un sistema R-1234yf representa una fracción insignificante de ese daño.
Para un país como México, donde el parque vehicular crece y la flota de transporte de carga y pasajeros es enorme, la adopción gradual de este refrigerante —empujada por la integración de la industria automotriz nacional a las cadenas globales— representa una reducción acumulada de emisiones de gases de efecto invernadero que, aunque invisible para el usuario promedio, es real y medible a escala de industria.
El Solstice® yf (R-1234yf) no es una moda ni una imposición burocrática sin sentido: es la culminación lógica de un camino que empezó con el R-12, pasó por el R-134a, y hoy llega a un punto donde el rendimiento ya no se sacrifica por el cuidado ambiental. Para el técnico, representa una oportunidad de especialización y valor agregado. Para el dueño del vehículo, representa tranquilidad de que su climatización es responsable con el planeta sin que él tenga que hacer nada distinto. Y para la industria en México, representa la confirmación de que el país ya forma parte activa de la transición global hacia refrigerantes de bajo impacto climático — no como espectador, sino como mercado y como base de producción.
La regla de oro que debe quedar clara, siempre: si el vehículo vino de fábrica con R-1234yf, ese es el único refrigerante correcto para su sistema. No hay retrofit, no hay sustituto, no hay atajo.
Gracias por leernos, si llegaras a tener dudas o preguntas relacionadas a esta publicación, escríbenos directamente a quimobasicos@cydsa.com o comenta en la sección correspondiente en este blog.
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Hace unos días publicamos el segundo Episodio del Podcast «Hablando de Refrigeración con Quimobásicos», en esta ocasión el tema del día fué: ‘Del discurso a la operación: cómo ejecutar la transición de Gases Refrigerantes‘; nuestros panelistas conversaron sobre situaciones que suceden o pudieran suceder al técnico al interactuar con refrigerantes de nueva generación como los A2L o algunos naturales con ciertos grados de inflamabilidad.
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Episodio 2 Del Discurso a la Operación: Como ejecutar la transición de Refrigerantes
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Solstice® 513A (R-513A): ¿Dónde se usa realmente?

R-513A: Muy bien, ¿pero dónde lo uso realmente?
En el artículo de hace algunas semanas hablamos de por qué el R-513A está llamando la atención de la industria: ofrece una reducción importante en el impacto ambiental respecto al R-134a, pero sin obligarnos a cambiar radicalmente la forma en que trabajamos.
Ahora viene la pregunta que muchos técnicos se hacen:
«Está bien… pero cuando me encuentre un equipo en campo, ¿cómo sé si el R-513A tiene sentido?»
Primero lo más importante: el R-513A no nació para reemplazar todo
A veces escuchamos hablar de un nuevo refrigerante y pensamos que será la solución universal. No es el caso.
El R-513A fue diseñado principalmente como una alternativa al R-134a en aplicaciones de temperatura media y sistemas donde se valora conservar una operación muy similar a la conocida por los técnicos. Su comportamiento es tan cercano al R-134a que muchos fabricantes lo consideran una transición natural para ciertos equipos.
En otras palabras:
Si hoy el equipo funciona con R-134a, ahí es donde debemos empezar a mirar al R-513A.

¿Dónde es más común encontrarlo?
Chillers y enfriamiento de edificios
Esta es probablemente la aplicación donde el R-513A ha ganado mayor relevancia.
Muchos fabricantes de chillers han incorporado o evaluado esta tecnología porque permite reducir el GWP sin sacrificar la clasificación de seguridad A1 (no inflamable) ni obligar a rediseños drásticos del sistema.
Si trabajas en:
- Edificios corporativos
- Hospitales
- Hoteles
- Centros comerciales
- Plantas industriales
Hay una buena probabilidad de que empieces a encontrar más equipos con R-513A en los próximos años.
Aire acondicionado de precisión y centros de datos
Los centros de datos tienen una obsesión saludable: la confiabilidad.
Por eso muchas aplicaciones de enfriamiento crítico buscan refrigerantes que ofrezcan un comportamiento conocido y estable. El R-513A ha encontrado espacio en este segmento precisamente porque mantiene características operativas muy cercanas al R-134a.
Refrigeración comercial de temperatura media
Vitrinas refrigeradas, cámaras de conservación, sistemas de supermercados y algunas unidades condensadoras son otras aplicaciones donde el R-513A puede encontrarse.
No necesariamente reemplazará a otras alternativas optimizadas para diferentes rangos de temperatura, pero sí representa una opción sólida cuando el diseño original giraba alrededor del R-134a.
¿Los fabricantes de Equipos realmente lo están adoptando?
La respuesta corta es sí.
Diversos fabricantes de chillers y equipos comerciales ya ofrecen modelos diseñados para operar con R-513A o han desarrollado programas de transición desde R-134a. Incluso fabricantes de gran presencia global han incorporado esta opción en ciertas líneas de enfriamiento de agua y aplicaciones comerciales.
Sin embargo, es importante entender algo:
No todos los fabricantes están avanzando al mismo ritmo.
Por eso, antes de planear una conversión, la primera fuente de información siempre debe ser el fabricante del equipo o del compresor.
Lo que todo técnico mexicano debería preguntarse antes de usar R-513A:
1. ¿El fabricante lo aprueba?
Esta es la pregunta más importante.
Que dos refrigerantes sean parecidos no significa que la conversión sea automática.
Siempre verifica boletines técnicos, manuales de retrofit y aprobaciones del fabricante.
2. ¿Estoy sustituyendo R-134a?
Si la respuesta es sí, probablemente estás evaluando una de las aplicaciones más lógicas para R-513A.
Si el sistema utiliza otro refrigerante, la conversación cambia y requiere un análisis específico.
3. ¿Busco una transición sencilla?
Uno de los principales atractivos del R-513A es precisamente que permite avanzar hacia un refrigerante de menor GWP sin exigir una curva de aprendizaje tan pronunciada como otras tecnologías emergentes.
4. ¿Estoy siguiendo las buenas prácticas de carga?
Aunque el R-513A es un azeótropo con comportamiento muy estable y sin glide apreciable, los procedimientos de servicio siempre deben seguir las recomendaciones del fabricante y las guías de retrofit correspondientes.
La conclusión para el técnico
El R-513A no pretende reinventar la refrigeración. Su propuesta es más sencilla:
Permitir que muchos sistemas basados en R-134a den un paso hacia el futuro sin obligar al técnico a aprender un oficio completamente diferente.
Por eso probablemente veremos cada vez más R-513A en chillers, aire acondicionado de precisión, centros de datos y refrigeración comercial de temperatura media.
Y cuando ese momento llegue, la pregunta no será si el refrigerante es nuevo.
La pregunta será si el técnico conoce las aplicaciones correctas, las aprobaciones del fabricante y las mejores prácticas para aprovecharlo al máximo.
Porque en refrigeración, la mejor conversión no es la más rápida. Es la que se realiza con información, criterio técnico y una visión de largo plazo.
Po último, si los artículos de este blog del ecosistema de comunicación de Quimobásicos te parecen interesantes, te invitamos complementar sintonizando el podcast «Hablemos de Refrigeración con Quimobásicos» en donde🎧 buscamos generar conversaciones que aporten contexto, conocimiento y perspectiva a los técnicos, contratistas, empleados de mostrador y entusiastas de esta magnífica industria de la refrigeración y el aire acondicionado.
Aquí abajo te dejamos los enlaces para que lo sintonices. Si deseas que mencionemos alguna pregunta o duda tuya en el próximo episodio déjala al final de la Publicación del Blog, o dentro de la plataforma donde veas el Podcast.
❄️¿Ya escuchaste el Pódcast de Quimobásicos?¡ No te lo puedes perder!🎙️Sintoniza ahora el 2° Episodio y…🎧»Hablemos de refrigeración con Quimobásicos«🧊
Hace unos días publicamos el segundo Episodio del Podcast «Hablando de Refrigeración con Quimobásicos», en esta ocasión el tema del día fué: ‘Del discurso a la operación: cómo ejecutar la transición de Gases Refrigerantes‘; nuestros panelistas conversaron sobre situaciones que suceden o pudieran suceder al técnico al interactuar con refrigerantes de nueva generación como los A2L o algunos naturales con ciertos grados de inflamabilidad.
Para verlo o escucharlo da click en el enlace de la plataforma de tu preferencia, esperamos que lo disfrutes.
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📻Episodio 2❄️Del Discurso a la Operación: Como ejecutar la transición de Refrigerantes
Eficiencia y capacidad en la cadena del frío. Dos factores del ahorro de energía.
Actualmente los refrigerantes desarrollados como sustitutos pueden tener una pérdida de capacidad que no es cuantificada, generalmente solo hacen cambios sin dar importancia en estos factores: capacidad y eficiencia que nos llevan a un ahorro de energía y por consecuencia a un ahorro monetario. Las alternativas actualmente son varias, incluso existen refrigerantes que por sus propiedades termodinámicas solamente son para sistemas nuevos de alta capacidad y eficiencia.
La capacidad de enfriamiento es la cantidad de calor extraído del espacio por refrigerar y se mide en Btu/h o en toneladas de refrigeración que son las unidades más conocidas y utilizadas, la capacidad en toneladas de refrigeración de un sistema es equivalente a congelar 1 tonelada de agua líquida a 0 °C (32 °F) en hielo a 0 °C en 24 h será 1 tonelada y si lo queremos ver en Btu/h (Unidades térmicas Británicas por hora) serían igual a un valor 12,000.
La eficiencia por otro lado la podemos expresar de una manera muy sencilla como la cantidad de calor absorbida de donde la queremos, entre la cantidad de energía utilizada para hacer trabajar el compresor, un sistema de refrigeración debe garantizar la mayor cantidad calor extraído con la menor cantidad de potencia utilizada por el compresor.
Una vez que conocemos estas dos variables podemos iniciar a revisar el sistema para evaluar si se encuentra trabajando de acuerdo a lo requerido.
Cada refrigerante o mezcla de refrigerantes tiene propiedades que son únicas un R-22 tienen propiedades diferentes a un R-134a o a cualquier mezcla y esas propiedades son las que se utilizan para diseñar los sistemas tanto de refrigeración como de aire acondicionado, y que su funcionamiento sea a su máxima eficiencia, pero si nosotros no consideramos correctamente esas variables (capacidad y eficiencia), si es un Aire acondicionado debe tener la capacidad de extraer el calor en función del área de la habitación, personas que normalmente la ocupan, etc; en el caso de refrigeración se debe considerar la temperatura de trabajo, el área, la cantidad de material y la rotación a mantener en esas condiciones, etc., tendremos un mayor gasto en a energía , y por otro lado, si no se hace una buena instalación y un buen mantenimiento de limpieza periódico, también nos llevara a mayores gastos de energía y por lógica a que la factura de consumo de electricidad sea alto.
En el caso de los refrigerantes actualmente se está buscando que sean cada vez amigables a medio ambiente mediante la sustitución de los actuales en equipos existentes, pero también nos tenemos que asegurar que cumplan con la capacidad y eficiencia que requerimos, asegurándonos que no se incrementen los consumos de energía, revisa las capacidades de los diferentes dispositivos del sistema para que ajustarlos y que trabajen a su máxima eficiencia.
No olvides revisar las propiedades de los refrigerantes en las tablas de presión-temperatura que encontraras en nuestra página web.
¿Tienes dudas adicionales y que no hayamos resuelto en este artículo? Por favor deja un comentario con la duda al final de la publicación, o si gustas puedes contactarnos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter o YouTube.
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Capacidad y Eficiencia en la cadena del frío❄️, los dos factores más importantes en el ahorro de energía.
Actualmente los refrigerantes desarrollados como sustitutos pueden tener una pérdida de capacidad que no es cuantificada, generalmente solo hacen cambios sin dar importancia en estos factores: capacidad y eficiencia que nos llevan a un ahorro de energía y por consecuencia a un ahorro monetario. Las alternativas actualmente son varias, incluso existen refrigerantes que por sus propiedades termodinámicas solamente son para sistemas nuevos de alta capacidad y eficiencia.
La capacidad de enfriamiento es la cantidad de calor extraído del espacio por refrigerar y se mide en Btu/h o en toneladas de refrigeración que son las unidades más conocidas y utilizadas, la capacidad en toneladas de refrigeración de un sistema es equivalente a congelar 1 tonelada de agua líquida a 0 °C (32 °F) en hielo a 0 °C en 24 h será 1 tonelada y si lo queremos ver en Btu/h (Unidades térmicas Británicas por hora) serían igual a un valor 12,000.
La eficiencia por otro lado la podemos expresar de una manera muy sencilla como la cantidad de calor absorbida de donde la queremos, entre la cantidad de energía utilizada para hacer trabajar el compresor, un sistema de refrigeración debe garantizar la mayor cantidad calor extraído con la menor cantidad de potencia utilizada por el compresor.
Una vez que conocemos estas dos variables podemos iniciar a revisar el sistema para evaluar si se encuentra trabajando de acuerdo a lo requerido.
Cada refrigerante o mezcla de refrigerantes tiene propiedades que son únicas un R-22 tienen propiedades diferentes a un R-134a o a cualquier mezcla y esas propiedades son las que se utilizan para diseñar los sistemas tanto de refrigeración como de aire acondicionado, y que su funcionamiento sea a su máxima eficiencia, pero si nosotros no consideramos correctamente esas variables (capacidad y eficiencia), si es un Aire acondicionado debe tener la capacidad de extraer el calor en función del área de la habitación, personas que normalmente la ocupan, etc; en el caso de refrigeración se debe considerar la temperatura de trabajo, el área, la cantidad de material y la rotación a mantener en esas condiciones, etc., tendremos un mayor gasto en a energía , y por otro lado, si no se hace una buena instalación y un buen mantenimiento de limpieza periódico, también nos llevara a mayores gastos de energía y por lógica a que la factura de consumo de electricidad sea alto.
En el caso de los refrigerantes actualmente se está buscando que sean cada vez amigables a medio ambiente mediante la sustitución de los actuales en equipos existentes, pero también nos tenemos que asegurar que cumplan con la capacidad y eficiencia que requerimos, asegurándonos que no se incrementen los consumos de energía, revisa las capacidades de los diferentes dispositivos del sistema para que ajustarlos y que trabajen a su máxima eficiencia.
No olvides revisar las propiedades de los refrigerantes en las tablas de presión-temperatura que encontraras en nuestra página web.
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